Yo no quiero que hablen por mí

Hace 3 años que encontré al fin mis raíces, y poco a poco me fueron introduciendo en este mundo, y hace 3 años que agarré mi puesto para reivindicar mi descendencia afro, y en ese camino he ido encontrando mi identidad, esa que durante tanto tiempo había estado cuestionada por los que me rodean, y en ocasiones incluso fruto de esto, negada por mí misma con auto-micro-racismos. Cuando estás en el medio, negra pero a la vez blanca, ni blanca ni negra, y creces en un entorno mayoritariamente blanco, en ocasiones incluso llegas a creer que eres blanco, porque la familia te trata así, ellos intentan protegerte muchas veces de tu propia negritud, pero cuando llegas al colegio un día cualquiera y un compañera/o te llama “Negra/o”, todos tus castillos de arena se desmoronan y esa palabra actúa como una apisonadora consciente de cómo te ven los demás, y es la primera sentencia de cómo va a ser el resto de tu vida aquí.

En mi personita, pienso que habría sido más fácil si mi familia blanca me hubiese introducido un poco a lo que verdaderamente soy, porque  a pesar de tener relativamente cerca mi otro lado de familia Negra, tampoco eran gente suficientemente consciente, tras haber nacido en una colonia española, donde los colonizadores llegaron y les aculturaron. ¿Qué sabía mi joven padre guineano, con DNI español, de cómo educar una niñita mestiza? ¿Y qué sabía con nueve hermanos, de con qué problemas se iba a encontrar en una sociedad racista donde yo era la única de la clase, y casi del colegio, a excepción de dos hermanos?

Desde ese Día, conforme fui creciendo, pasé por varias momentos y etapas, el día en que mi mejor amiga se enfadaba, me llamaba Negra, otros niños no tan “amigos” iban  ya a por el “negra de mierda”, y a otros a por el “vete a tu país”, pero mi mote del cole sin duda fue “café con leche”. Durante esa época yo era un poco patito feo, a ningún chico le interesaba lo más mínimo. Con la adolescencia, llegaron otros estereotipos y maneras de denominarme, aunque las viejas persistían todavía, exótica, en eso me convertí, y ahora sí que les gustaba a los chicos, es curioso ver como en las posteriores cenas 8 años después, después de haber dejado ese colegio años atrás, yo ya no era  la “café con leche” que los chicos ignoraban, si no la que recibía piropos y más de uno intentaba ligar, lo que un momento fue malo, fue incluso bueno visto desde alguno de sus lados.

Entre la búsqueda de mi identidad, dentro de un saco que estaba vacío, odié mi pelo, porque nadie me enseñó a tratarlo, lo quise liso, quise ser como las demás para que así me trataran como a las demás y no tener que oír: “–Tienes el pelo como un estropajo”,  con el tiempo he visto lo cierta que era esa afirmación, ya que no tiene sentido tratar un pelo afro como el liso, es como pedirle a alguien con talla 40 que se ponga un vestido de la  34, absurdo. El afán de la gente de querer tocar mi pelo y decirme lo esponjoso que era, siempre me he preguntado por qué algunas personas creen necesario decirte lo que piensan sobre algo tan intrascendente como el pelo, pero no, el pelo afro no es algo banal, es algo político, desde que nos enseñan que es pelo malo, no lo queremos, lo despreciamos, y preferimos usar químicos insanos corrosivos que queman el cuero cabelludo, y yo, seguí con este proceso desde los 10 hasta 27 años, no sabía cómo amarme tal y como soy, nadie me dijo que eso era posible.

Seguí, y sigo a día de hoy, teniendo que aguantar preguntas como: “–¿De  dónde eres?” siempre presuponiendo que no puedo ser española independientemente de mi acento, la gente no escucha, solo ve el color; para los que dicen que todos somos iguales ignorando la historia y el entorno que les rodea. Se usa también como excusa para ligar, pero lo preocupante es escucharlo de gente que tiene mi DNI en la mano en ese mismo instante, o estereotipando, como con él;  –Tú bailas salsa, ¿no?. Hay alguna nueva tal como: –¿Y tú cómo te peinas?, y me dan a veces ganas de preguntar: ¿a ti que más te dará como me peino yo? ¿Por qué cuando mi sobrina de 4 años va al colegio le tiene que decir qué guapa es y qué pelo y más bonito tiene, pero no se lo dicen a la niña rubia con ojos azules? Esto que para algunos son pequeños detalles, han marcado mi vida y la de muchas/os afrodesdendientes.

Y un gran día, apareció por fin alguien que venía a enseñarme eso que yo tanto había anhelado. La primera vez que le vi, o más bien que me fijé en su existencia, llevaba una camiseta en la que ponía “BLACK IS BEAUTIFUL”, en ese momento no lo sabía, pero con el tiempo he sabido que el vino a cambiar mi vida y eso es que sentí al leer ese lema, que desde ese día viene conmigo a donde yo voy, después, nada volvería a ser igual.

Dijo un día; ” –Tenemos miedo de nuestro propio pelo” y yo pensé y pensé en esto, y a los días deje de temerle y lo abracé. Cuando me corté ese pelo lacio que no era parte de mí, me vi por fin ante el espejo, me vi como soy yo de verdad, me sentía diferente, empoderada y orgullosa de lo que soy, al fin.

En todo lo que comento se ve una gran carencia, la falta de EDUCACIÓN en lo que a identidad se refiere, eso es lo que me ha faltado en mi vida, y eso es lo que quiero dar en la VIDA.

Esta necesidad de contar mi historia viene por una clara razón, y es por que NO QUIERO QUE NADIE HABLE POR MI, creo que nadie debería hablar por otra persona, sobre todo cuando esa otra persona vive una realidad tan alejada de la otra de la que pretende hablar, creo que cada uno debe expresarse por sí mismo mientras pueda, y que estas personas puedan proporcionar a sus semejantes  el sentirse identificados, porque su historia es la misma, pero en otro escenario, creo que cada uno debe hacer saber a los demás que ella o él tiene una voz para transmitir lo que desea.

Cada uno tiene su propia historia, y estamos aquí para contarla, compartirla y aprender, ante todo, aprender.

Me resulta muy fastidioso cuando personas que no son afrodescendientes, o africanas y han estado físicamente tan distantes de estas situaciones, hablan por nosotros, de maneras en las que en absoluto nos sentimos identificados, simplemente porque no lo han vivido, y no se pueden poner en tu lugar. En ocasiones hay personas que se apropian de otra cultura que no es la suya y se proponen vivir de ella, poniendo como escusa la “solidaridad” o la “supuesta empatía” que creen que les une, tu puedes empatizar, pero sigue habiendo un límite entre las dos personas que no va permitir al otro sentir lo mismo, pensamos, imaginamos, pero nadie es igual a otra persona.

Otros cogen nuestras palabras, las que nos identifican y las hacen suyas, pero… ¿qué significa Negro para una persona no negra que ha crecido y vivido en España? ¿qué significado puede tener la palabra Afro para estas personas? Siento, que como le decía a Assata Shakur su abuela cuando era niña; “–Ellos no quieren que tengamos nada”, en algunos casos llevan tan incrustado ese discurso “white privilege” que en lugar de ayudar, que viene siendo su intención, sin darse cuenta, desayudan. Esto es  producto de SU educación.

Para combatir el racismo muchas de estas personas se intentan poner del lado del Negro, en lugar de ponerse del suyo propio y del de la sociedad en la que han crecido y vivido ¿Por qué se marchan a neocolonizar África? cuando el verdadero trabajo que les concierne está aquí, en los CIES, en la vallas, en los colegios. Pretendemos que avance un país donde el racismo comienza en las aulas, nosotros queremos cambiar a adultos en lugar de educar niños, ¿hacia dónde se dirige toda esta energía? las cosas no van a cambiar hasta que esta sociedad  no vea que nosotros mismos somos los que educamos en el racismo y que de nosotros depende que haya o no un cambio real.

Lo que me hace cuestionarme: ¿A quién le interesa que acabe el racismo? ¿Y la pobreza en el supuesto tercer mundo? Al sistema que rige nuestro día a día en Occidente no le interesa, es más, se nutre de ello, se alimenta de vidas humanas, es un monstruo desprovisto de humanidad con un alma material. ¿Qué hace pensar que los mismo que han sumido a África es esta pobreza van a levantarla de nuevo? Para ese cambio se necesita una consciencia, y esta consciencia hay que desplegarla con el vecino primero, para poder acercarse al africano tanto física como psíquicamente.

A partir de hoy voy a reivindicar mi derecho a que nadie hable por mí.

Si te sientes así, te animo a que hagas lo mismo que yo.

Black is beautiful. Black Power. Black Lives Matter. Y tú ¿por qué eres negro? AfroConciencia. No es país para negras. CIES NO.

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